El ciclismo, a pesar de su nivel amateur en nuestro país, es un deporte más. Lamentablemente lo que conoce la gente es sólo la forma recreativa, el “famoso dominguero de temporada”, que no está mal, pero deja de lado al deporte en sí. Ésto hace que muchas personas se encuentren sobre sus bicicletas, pero que verdaderamente no puedan dominar este elemento. Se debe a que no poseen la técnica necesaria para hacerlo durante un largo período de tiempo. Lo más común es escuchar a la gente quejarse de molestias y dolores después de estar tan sólo 30’/40’ sobre el rodado. Ni hablar si aumentamos un poco la intensidad.
En el proceso de formación (como todos los deportes) partimos desde habilidades motoras básicas, hasta el desarrollo preciso de la técnica. La gran desventaja que tenemos es que las habilidades básicas de este deporte, por estar sobre un elemento mecánico, no tienen una buena transferencia con los demás deportes aprendidos durante el período escolar o en el transcurso de la vida en general. Otro punto en contra es que durante el proceso de desarrollo motor no se le presta mucha atención al equilibrio como contenido en sí (en forma aislada), sino dentro de otras habilidades motoras.
Esta realidad nos hará comenzar desde cero, y en la mayoría de los casos con gente adulta.
Definimos a la técnica como una repetición sistemática de un gesto, que en un comienzo demanda mucha atención y un gasto totalmente ineficiente de energía. Con el paso del tiempo, con la práctica y el entrenamiento, este movimiento se perfecciona hasta llegar a realizarlo de forma automática y efectiva.
Es común oír decir que la técnica es solamente para los profesionales. No hay nada más alejado de la verdad. Un ciclista “amateur” o “recreacional” (como es el caso del cicloturismo) debe prestarle la misma, o incluso más atención a la técnica, que un ciclista de elite. Un claro ejemplo está en que un ciclista con un buen desarrollo técnico, podrá andar más kilómetros, cansándose menos e incluso a una mayor velocidad. Sin contar la confianza y habilidad que le brindará desenvolverse con la bicicleta.
El transcurso del programa de iniciación y perfeccionamiento del ciclista, se regirá por las leyes generales del aprendizaje motor. Esto quiere decir que dependiendo del nivel de esquema corporal que tenga el ejecutante seguiremos el camino de: lo fácil a lo difícil, y de lo simple a lo complejo.
El nivel de simplicidad o complejidad de ejecución del trabajo estará directamente dado por la cantidad de factores que faciliten o dificulten la acción. A mayor cantidad de habilidades que se estén efectuando a la vez en una misma ejercitación, mayor será el nivel de dificultad.
En este continuo proceso de enseñanza–aprendizaje, sostengo firmemente en una metodología aplicada hacia un aprendizaje significativo, construyendo nuevos conocimientos con lo mucho o poco que traiga cada alumno. Esto nos dará como resultado un atleta completo, con una formación duradera.
El rendimiento del atleta será el resultado de la correcta manipulación de las capacidades condicionales específicas de la disciplina, cuidadosamente dosificadas y sistematizadas, bajo una correcta estructura técnica. El factor más importante para que este procedimiento sea exitoso, es que el alumno tenga la determinación necesaria para cumplir sus objetivos, el resto corre por nuestra cuenta…
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